Me gustan los
que se callan y me gustan los que cantan y de tanto andar conmigo me gusta lo
que me pasa.
Me pasan cosas
como esta, aunque no tenga importancia andar contándole a todos, todas las
cosas que me pasan.
Porque uno no
vive solo y lo que a uno le pasa le está sucediendo al mundo, única razón, y
causa, pues todito es tan perfecto porque perfecto es Dios, que se muera alguna
estrella cuando arranca una flor, por eso si hay uno, hay dos.
Supe del
diablo la noche que al hambriento dije no y también esa noche supe que el
diablo es hijo de Dios.
Ando solo por
la vida con un tono y dominante modestamente cantoso y pretensión de enseñar, porque
si el mundo es redondo, no sé qué es ir adelante. Andar y andar, siempre
andando, nada más que por andar.
No vine a
explicar al mundo, sólo vine a tocar. No quiero juzgar al hombre, al hombre
quiero contar.
Mi condición
es la vida y mi camino, cantar ¡cantar! y contar la vida, es mi manera de
andar.
Un día llegue
a Tandil y conocí a un anciano que a falta de inteligencia se le dio por ser
muy sabio, le pregunté por Jesús una noche al lindo viejo y ahí mismo lo
conocí, cuando me alcanzó un espejo.
Yo bailo con
mi canción y no con la que me tocan, yo no soy la libertad, pero si el que la
provoca.
Si ya conozco
el camino para que voy a andar acostado, si la libertad me gusta para que voy a
vivir de esclavo, elegir yo siempre elijo, más que por mí por mi hermano, y si
he elegido ser águila fue por amor al gusano.
Prefiero seguir
a pie y no en caballo prestado, alguien por una manzana para siempre quedó
endeudado, siempre llega primero aquel que va más descargado.
El día que yo
me muera no habrá que usar la balanza pues para velar a un cantor con una
milonga alcanza.
Doy la cara al
enemigo la espalda al buen comentario porque el que acepta un halago empieza a
ser dominado.
El hombre le hace
caricias al caballo, para montarlo.
Perdón si me
propasé y me puse moralejo, nadie puede dar consejos, no hay hombre que sea tan
viejo.
Me pongo el
sol al hombro y el mundo es amarillo.
Me gusta andar
pero no sigo el camino, pues lo seguro ya no tiene misterio, me gusta ir con el
verano muy lejos pero volver donde mi madre en invierno y ver los perros que
jamás me olvidaron y los caballos y los abrazos que me dan mis hermanos, me
gusta, me gusta, me gusta . . .
Facundo Cabral